He asked, She said yes // Brenda & Guillermo

He asked, She said yes // Brenda & Guillermo

“Estoy nerviosa” – me dijo Jackie, “Yo también”, le confesé. Y es que a escasos minutos de la hora acordada con Guillermo, las personas encargadas de decorar el lugar aún no terminaban. ¿Y si llegaban los novios y aún no estaban listos?

Al final, todo quedó perfecto. Un camino iluminado por velas daba calidez a aquella fría cava. En el último pasillo que antecedía la habitación donde sería la velada, botellas de vino fungieron como candiles y las paredes fueron tapizadas con fotografías de la pareja. Cuántos recuerdos, cuántos momentos, cuantos sueños se plasmaron en aquel lugar.

Llegando a la habitación principal una gran mesa de madera era la anfitriona, un camino rojo sobre ella, pétalos de rosas, velas, vino y una bonita vajilla la engalecian. Se veía muy bonito.

Pero lo más importante, se encontraba a espaldas de la mesa. Era un letrero de madera con letras blancas recargado en una serie de barriles que formulaba la siguiente pregunta:

“¿Quieres casarte conmigo?”

Pasaban los minutos y los novios no llegaban. Los nervios aumentaban. Todos íbamos y veníamos de un lugar a otro, repasando que nada faltara, que todo estuviera en su lugar. Un par de minutos y Jackie desde la entrada con un sobresalto me dice: “¡Ya llegaron!”

Corrimos. Todos tomamos nuestra posición. Brenda descendió del auto vendada de los ojos. ¿Cuántos kilómetros habría recorrido sin saber dónde se dirigían? ¿Qué le habrá dicho Guillermo para que ella accediera? – nos preguntábamos.

La pareja comenzó a recorrer lentamente los pasillos. Guillermo daba un paso firme seguido de un paso temeroso de Brenda. ¿Se habría imaginado lo que le esperaría?

Llegaron a la habitación principal. Una de las personas que organizó el evento se acercó a Guillermo y le entregó un ramo de rosas y una caja pequeña. ¡Ahí está el anillo! – pensé. Brenda aún se encontraba de pie, sin saber que pasaba. Guillermo ya no la tomaba de la mano y ella no estaba segura de lo que ocurría, se le veía intranquila. Guillermo se colocó frente a ella, se arrodilló y pidió a Brenda se descubriera los ojos.

Los invito a realizar este pequeño ejercicio: Imaginen que durante un largo tiempo permanecieron vendados de los ojos, recorriste calles y avenidas sin saber dónde ibas. De repente te hacen descender del auto y entras a un lugar húmero y frío. Dejas de caminar, pasan unos segundos y te piden que descubras los ojos. Te topas con una escena súper romántica: una habitación iluminada por velas, música de fondo, una mesa forrada de pétalos de rosas, la persona que amas frente a ti, de rodillas, sosteniendo un ramo de rosas y un anillo de compromiso y detrás de ella, la pregunta que quizá estuviste esperando hace tiempo.

Brenda asintió con la cabeza, no intercambiaron palabras. Se abrazaron. Se besaron. Guillermo la invitó a regresar por donde entraron para que fuera testigo por completo de la sorpresa que él le tenía preparada.

Cuando regresaban, la persona que tomaba video y yo fuimos detrás de ellos, pero nos detuvimos. La pareja se encontraba abrazada, había lágrimas de felicidad, era su momento y debíamos respetar aquella privacidad. Los dejamos solos.

Brenda y Guillermo, de corazón nuestros mejores deseos en esta nueva etapa en sus vidas que están por comenzar. Muchas felicidades a los dos <3

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