Save the Date // Lupita & Edwin

Save the Date // Lupita & Edwin

“Ya vamos por ustedes, no tardamos” – mandé un mensaje a Lupita. Mi hermana Jackie y yo pasaríamos por ellos a casa de los Papás de Lupita. La sesión de fotos no sería en Aguascalientes.

Llegamos. Lupita y Edwin salieron. Se veía muy guapos. Nos saludamos, subieron sus cosas a la camioneta y partimos.

A Lupita ya tenía el gusto de conocerla y por el contrario a Edwin no, sólo lo ubicaba por fotos. La impresión que tenía de él era de una persona seria y reservada. Estaba totalmente equivocado.

Durante todo el viaje, Edwin no paraba de hablar y preguntar. Se mostró muy interesado en nuestras vidas y de igual modo nos platicaba de la suya, del noviazgo con Lupita y de los planes que tenían. El viaje se hizo por demás ameno.

Amo conducir en carretera. Dejar atrás la ciudad y sentir esa sensación de libertad es algo que me encanta, ver paisajes, amaneceres, atardeceres, cielos completamente azules, o con cúmulos de nubes, en todo ello encuentro mucha paz y felicidad. La naturaleza es tan majestuosa que nunca deja de sorprenderme.

Nos dirigíamos a la ciudad de Lagos de Moreno, Jalisco. Fue allí donde Edwin le propuso matrimonio a Lupita y para ellos representa un lugar especial, su lugar.

La ciudad de Lagos está catalogada como Pueblo Mágico, y para mi fortuna esta sesión de fotos me estaba dando la oportunidad de conocerlo. ¡Me encantó! La arquitectura de sus edificios antiguos, sus calles empedradas, lo pintoresco y por supuesto, la imponente y majestuosa Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.

Fue un viernes cuando hicimos las fotos, y al llegar al centro estaba concurrido. Dimos un par de vueltas hasta encontrar un lugar y estacionarnos. Edwin fungió como nuestro guía turístico, él es originario de Lagos, así que al principio él nos indicaba los lugares atractivos.

“No los quiero posar, quiero capturar su esencia, tal cual son, quiero que cuando miren sus fotos digan: sí, somos nosotros” – les dije. A gusto personal, para mi tiene más valor emotivo una fotografía cuando se refleja la autenticidad de las personas.

Se les veía contentos, relajados, cómodos con nosotros, lo estaban disfrutando y nosotros también. Pasando algunos minutos, les sugerí regresar a la camioneta y cambiaran de ropa. Ellos estuvieron de acuerdo.

Les abrí la camioneta, nos retiramos un poco para darles privacidad y a los pocos segundos, Edwin ya estaba de regreso en la banca donde esperábamos “Yo no me tardo en cambiar” –reímos. Esto dio oportunidad de conocernos más, saber más de él, de cómo se conocieron, del tiempo que han estado juntos, de su vida antes de dejar Lagos y porque tomó la decisión de irse de su ciudad natal.

Momentos más tarde se nos unió Lupita, se veía muy guapa. Continuamos. Seguimos recorriendo calles, entramos a la Casa de la Cultura, pasamos andadores y finalmente, sin buscarlo, terminamos en una plaza donde una fuente engalana el lugar “Aquí fue donde le di el anillo a Lupita” – nos confesó Edwin. Él nos relataba con detalles cómo ese día estaba preparado para proponerle matrimonio, que no sabía dónde ni cómo, sólo traía consigo el anillo, y que cuando llegaron a ese lugar para él fue el lugar perfecto. También con risas, nos contaba cómo fue la reacción de Lupita, ella no se lo esperaba <3

Tomé muchas fotos en ese lugar, ellos estaban en lo suyo, quizá hasta se olvidaron de nosotros, se les veía sonrientes, enamorados, cariñosos, muy en lo suyo, quizá recordando viejos tiempos, o pensando planes a futuro, quizá alguna anécdota, o en todas las circunstancias que tuvieron que pasar para estar nuevamente allí y a escasos meses de contraer matrimonio.

Una vez más regresamos a la camioneta. Usaron otro cambio de ropa. Para ese momento ya era de noche y decidí continuar las fotos sin el uso de flashes, quería de alguna manera capturar la atmósfera de ese día. Creo que lo logré.

Seguimos caminando, tomamos otras calles hasta salir a un costado de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. “¿Quieren unas papas preparadas?” – Nos ofreció Edwin “Sí, están muy ricas” – Dijo Lupita. Gustosos los acompañamos a una tienda que ya conocían. Y sí, en efecto estaban deliciosas, sólo por eso regresaría.

Antes de nuestro retorno a Aguascalientes, subimos al Templo del Calvario para unas cuantas tomas más. Yo no tenía idea de su existencia, y es una de las estructuras más emblemáticas de Lagos, de hecho fue nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Es hermoso.

Para ese entonces llevábamos más de 3 horas de sesión, pero a ellos no se les veía cansados, por el contrario, parecía que podían continuar por más horas; justo en ese momento comenzó a llover y eso dio pauta a nuestro regreso.

“¡Eric, muchas gracias, nos encantaron!” – fueron las palabras de recibimiento de Lupita y Edwin cuando meses después nos volvimos a ver para su Boda Civil… pero esa, esa es otra historia.

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